Jesús predicó el arrepentimiento

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Jesús predicó el arrepentimiento

Mensaje por ARMAGEDON el Mar 24 Feb 2009, 01:25

Al principio de su ministerio, Jesús predicó: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4.17). Él también predicó: “...el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1.15). Luego, al responderles a los fariseos, él dijo: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (véase Lucas 5.31-32; Mateo 9.12-13; Marcos 2.17). Cuando a Jesús le preguntaron que si los galileos que habían sufrido bajo la mano de Pilato “eran más pecadores que todos los galileos”, él les respondió: “Os digo: No; antes, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente (Lucas 13.2-3).
En respuesta a la acusación que los fariseos le hicieron a Jesús de comer con los pecadores, él les dijo que así habría “más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no

necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15.7). Allí también les dijo que “los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar” (Mateo 12.41; Lucas 11.32). Jesús advirtió a las ciudades donde había hecho “muchos milagros”, diciendo: “¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza” (Mateo 11.21; Lucas 10.13).
En una de sus parábolas, Jesús habló de dos hijos a los que su padre les había pedido que trabajasen en una viña. Uno respondió: “No quiero; pero después, arrepentido, fue” (Mateo 21.29). El otro hijo dijo que iría, pero no fue. Lo que en verdad valía no era la promesa de ir a trabajar, sino, más bien, hacer el trabajo. El arrepentimiento produce un cambio de parecer y conducta. Esta parábola fue dirigida a los principales sacerdotes y a los ancianos como una advertencia de que los gentiles estaban alcanzando la salvación mientras ellos la rechazaban. A la vez, la misma muestra la naturaleza general del arrepentimiento.
Esta parábola confirma lo que Juan el Bautista le dijo a las multitudes: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Lucas 3.8; Mateo 3.Cool. La palabra “fruto” es un término en sentido figurado que se refiere a las buenas obras, es decir, obedecer la voluntad de Dios. Así como los frutos son el producto de un árbol frutal, las buenas obras son el resultado natural del arrepentimiento. Juan le dijo a sus oyentes: “...todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego” (Lucas 3.9).
En resumen, el arrepentimiento incluye tanto un cambio de pensar en Jesucristo como también obedecer sus mandamientos.

ARMAGEDON

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