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El decreto apostólico de abstenerse de sangre

Mar 02 Feb 2010, 17:59 por goyim


EL DECRETO APOSTOLICO DE ABSTENERSE DE SANGRE

En Hechos 15:29 los apóstoles emitieron un decreto en el que incluían abstenerse de sangre, por lo tanto de ahí concluyeron los Testigos de Jehová, que en dicho decreto se incluye en nuestros tiempos, la transfusión sanguínea entre humanos.

La WT, que prohíben las transfusiones sanguíneas entre humanos dejan como un asunto de conciencia personal del miembro de su organización, que quiera usar la mayoría o ciertas partes de los componentes de la sangre.

Esto es complicado, porque, ¿Cómo sabe el cristiano común qué partes no ofenden a Yehowáh?

Los promotores de la no transfusión sanguínea entre humanos, en su vasta literatura, han explicado el avance de la medicina y que pueden extraerse para transfusión, no la sangre total sino sus diversas fracciones del plasma, para ello es importante conocer los principales componentes de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas o plasma para aislar las partes más pequeñas.

Por citar algunos ejemplos, dicen:

De los glóbulos blancos se obtiene los interferones y las interleuquinas que se emplean para infecciones vírales y algunos tipos de cáncer.

De las plaquetas se obtiene un factor para la cicatrización de las heridas.

Por lo tanto, dicen, se puede aceptar la transfusión no de los principales componentes de la sangre sino de sus fracciones. ¿Pero, el cristiano común sabe esto? Inclusive, ante la pregunta de que si ¿pueden los cristianos aceptar estas fracciones de la sangre como tratamiento? Los líderes religiosos de los Testigos de Jehová no tienen una respuesta concreta, siempre se lavan las manos y es el miembro o publicador quien debe tomar su propia decisión ante tal asunto, de acuerdo a su conciencia entrenada por esta agrupación, lo que desde luego en la mayoría de los casos es un rotundo “no” a la transfusión de sangre, por no ser clara la aceptacion de fracciones de la sangre, ya que en momentos de angustia, eso es lo que menos se recuerda, en la mente la sangre, es lo que es, sangre, por lo que para no regarla, al no saber que fracciones no ofenden a Yehowáh, mejor dan un rotundo no.

Se puede ver entonces, que los Testigos de Jehová que prohíben las transfusiones de sangre entre humanos, están más influenciados por la ciencia médica que por las Escrituras, pero sin importar eso, esparcen su doctrina de error a toda costa, sin permitirse estudiar a conciencia este asunto, a pesar de muchos reclamos de publicadores sinceros, es de sabios cambiar de opinión.


El Decreto Apostólico que se encuentra en Hechos 15:28,29 dice:

“Porque al Espíritu Santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas y de fornicación. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán ¡Buena salud a ustedes!”

Este decreto se produjo por una situación que se estaba extendiendo en ese tiempo en el sentido de que algunos judíos pensaban que los gentiles que estaban aceptando a Cristo, debían circuncidarse tal como lo requería la Ley mosaica. Otros pensaban que esto no debía ser, sino que los judíos seguían siendo judios con su Torah y los gentiles no estaban sujetos a la Ley de Moisés sino que por su fe estaban siendo aceptados como los olivos silvestres que se injertaban al olivo natural que representaba al pueblo de Elohim, ya que bajo la gracia de Jesús, la fe en se sacrificio, hacia que ya no hubieren judios, griegos, gentiles por separado, sino que se volvian un solo grupo, por lo tanto los apostoles que aún vivian en ese entonces como dirigencia, emitió dicho decreto y estaba dirigido a las primeras comunidades cristianas y en especial a los gentiles conversos a Yehoshúa, y en el mismo se les instaba a que se abstengan de: alimentos ofrecidos a ídolos, sangre, carne de animales estrangulados intencionalmente y fornicación.

Este decreto tiene sus bases en la Ley dada a Noé que es para toda la humanidad y no en la ley Mosaica que también prohibía dichas cosas pero sólo para los israelitas. Hay quienes piensan, por el colofón del decreto, que era solo un decreto dietético ya que al final se dijo: “Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán ¡Buena salud a ustedes!” Pero también puede aplicarse a la salud espiritual bajo la gracia de Yehoshúa.

El concilio que tomó esa decisión, analizó si ciertas prácticas especiales para los judíos aplicaban o no a los cristianos, porque ciertas prácticas pudieran estar confundiendo a los cristianos gentiles más no así a los cristianos judíos como era el caso de la circuncisión y ¿cuál fue el resultado?

El resultado fue que los gentiles no tenían que circuncidarse pero se requería de ellos “ciertas cosas necesarias”. Esto es lógico dado que los cristianos gentiles no estaban familiarizados con la Ley dada a Moisés en lo que a la sangre se refiere.

El apóstol Pedro citó en Hechos 15:7-11 que el Altísimo ya había aceptado como adoradores a quienes no cumplían con los requisitos de la Ley mosaica ya que reconoció: “Dios no hizo ninguna distinción entre nosotros y ellos”. Santiago lo confirmó en Hechos 15:13-14 al decir que “Dios por primera vez dirigió su atención a las naciones para sacar de entre ellas un pueblo para su nombre” lo que es evidente, que aquellos conversos gentiles no necesitaban someterse a las provisiones de la Ley Mosaica ya que el Eterno mismo estaba derramando el espíritu santo sobre ellos y en los escritos del apóstol Pablo indica que los cristianos no estamos bajo las estipulaciones de la ley mosaica que conducía a la muerte, ahora estamos bajo el Nuevo Pacto y hemos muerto a la Ley del Pecado y la muerte por el precioso sacrificio de Yehoshúa en el madero de tormento y por lo tanto ahora estamos bajo su gracia que da vida eterna y bajo esta gracia, la Ley de Elohim ha sido escrita en nuestros corazones mediante la dadiva gratuita del Altísimo: su espiritu santo.

Aunque el discípulo Santiago en Hechos 15:19-21 asocia el decreto apostólico a los escritos de Moisés, por el apóstol Pablo, como ya comenté, sabemos que esa parte de los escritos de Moisés (la Ley mosaica) no aplica a los cristianos.

Noé y su familia fueron los únicos testigos de la muerte de casi toda la raza humana y de los animales y plantas a una escala universal en el diluvio, ya que era el Eterno YHWH mismo quien estaba ajusticiando a su creación por la maldad que habían llenado en la tierra, pero también ese Elohim bondadoso tomó las provisiones necesarias para que la vida continuara en el planeta, por eso pronunció a Noé expresamente lo sagrado que era la vida.

Recordemos que Elohim se arrepintió por haber creado al hombre, es decir, haber creado la vida, por eso en la Ley dada a Noé, el hombre tenía que respetar lo sagrado de la vida, incluso de los animales sacrificados para su alimento, tendría que abstenerse en comer su sangre ya que la misma representaba lo sagrado de la vidad, por lo tanto se tenía que desangrar a dicho animal.

Esa Ley dada a Noé, no ha sido revocada en lo referente a la sangre por lo que hasta nuestros días aún se deben observar esos principios.

En Génesis 9:4 el Altísimo enfatiza a Noé que no debía comer carne de animales sacrificados para su consumo con su sangre, por lo que se entiende que él debía desangrar al animal antes de poder comerlo. Sin embargo cabe notar que por más que se desangre un animal para comerlo, la sangre no sale al cien por ciento y se ingiere el resto al comer dicha carne.

Por lo que se puede entender que no es la sangre en sí lo que es sagrado, sino la vida que representa, de ahí que Yehowáh Elohim le ordenara a Noé desangrar a un animal sacrificado para comerlo hasta el grado razonable, y con esto Noé y por ende, la humanidad se vería obligada a recordar el carácter sagrado de la vida. el Supremo YHWH les permitió a los humanos sacrificar a animales y comer su carne con el único requisito de no comer la sangre del animal junto con su carne.

Es importante discernir que el decreto o Ley dada a Noé se está refiriendo únicamente a animales sacrificados por el hombre para ser comidos. De ahí que esa prohibición, por extensión aplica a la humanidad entera.

¿Qué sucedía si alguien se encuentra en el campo un venado muerto o despedazado por un puma por citar un ejemplo? ¿Se puede comer su carne? O ¿se encuentra a una vaca muerta ahogada en el fango? ¿Se puede comer su carne?

Génesis 9:3,4 se debe interpretar en forma estricta y no qué quiso decir el Supremo. Por lo tanto Elohim Yehowáh prohibió al hombre comer la sangre de animales sacrificados para el consumo más no es así a los animales hallados ya muertos y que los mismos no fueron sacrificados para ser consumidos, y desde luego, a pesar de que esa carne contiene toda la sangre del animal muerto se podía comer.

Esto está clarísimo en Deuteronomio 14:21

“No comeréis ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero que vive en tus ciudades para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero. Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios. …” (Biblia de Jerusalén).

Es interesante lo que dice este texto y en él podemos reafirmar el hecho de que la Ley mosaica emana de la ley dada a Noé en lo referente a la sangre ya que los israelitas no podían comer sangre de ninguna forma, es decir, ya fuera directamente o de los animales que hubiesen muerto accidentalmente, atacados por fieras o simplemente de viejos ¿Por qué? La Parte final del texto lo confirma: “Porque tú eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios. …” (Biblia de Jerusalén).

Por lo tanto los israelitas al ser un pueblo consagrado a Elohim estaban bajo la Ley dada a Moisés y debían obedecer estrictamente lo establecido en Deuteronomio 14:21.

El mismo texto ya citado aclara más este tema de la sangre. ¿Por qué el Altísimo no ordenó a los israelitas enterrar a los animales hallados muertos por cualesquier circunstancia?, o ¿Por qué no les dijo, por ejemplo: “Si hallaren a un animal muerto que no hubieran sacrificado para su consumo y como es dado, no está desangrado, huyan, apártense de él, que sea entregado a los animales de carroña”, o “entiérrenlo” o algo así por el estilo?

El Eterno, lejos de decir eso les dice a los israelitas en Deuteronomio 14:21 dice:

“Se la darás al forastero que vive en tus ciudades para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero…”

Elohim Yehowáh instituyó esta provisión para el forastero o el extranjero que no era israelita y éste si podía comer el animal sin desangrar porque ante los ojos de Dios aquellos residentes forasteros o extranjeros estaban bajo la Ley dada a Noé y no bajo la ley dada a Moisés.

Por lo que debemos resumir que la Ley dada a Noé no prohíbe comer la carne de animales no desangrados o que no hubieran sido sacrificados para alimento y que por alguna circunstancia ajena a la voluntad humana hayan muerto, lo que sí prohíbe esta ley es comer la sangre de animales sacrificados para alimento.

La humanidad está bajo los requisitos de Génesis 9:3,4 pero el Supremo esperaba más de los que estaban bajo el pacto de la Ley dada a Moisés que de los extranjeros y residentes forasteros que no eran adoradores suyos. Esto está escrito en Levítico 17:10-12

Por todo lo anterior, ¿Prohíbe el decreto apostólico las transfusiones de sangre?

Ya comenté que el decreto apostólico, tiene su base en la Ley dada a Noé y no en la ley dada a Moisés. También comenté que la ley dada a Noé aplica a toda la humanidad y con respecto a la sangre, sirvió de base para darle sólo a los Israelitas las normas elevadas a través de la Ley dada a Moisés porque eran un pueblo elegido por el Altísimo Yehowáh para que a través de ellos viniera el Cristo.

También comenté que lo que se considera en la ley dada a Noé no es en sí la santidad de la sangre, sino de la vida representada en la sangre. Por eso Dios ordenó que cuando se sacrificara un animal para su consumo, no se debía comer la sangre de ese animal. Dios protegió así la vida hasta de los animales, por que con esto el hombre no podría matar a animales como se dice a "diestra y sinistra", sino sólo para su alimento, no debiendo consumir su sangre como respeto a la vida.

La sangre por lo tanto, serviría como recordatorio de lo sagrado que es la vida, como lo es el arco iris para Dios.

¿Por lo tanto, entre humanos puede haber tranfusiones sanguineas para salvar vidas?

Partiendo de lo escrito en Juan 15:13 “Nadie tiene mayor amor, que el que da su vida por sus amigos,” se puede notar que los cristianos primitivos tenían una forma de salvar a sus amigos no por transfusión por que no disponían de medios para hacerlo, sino podían voluntariamente entregar su propia vida a favor de la persona.

Esto no solo era aceptable entre los cristianos sino que se esperaba que así lo hicieran. Cristo mismo dio su sangre para la humanidad, ¿con qué efecto? Para poder alcanzar la vida eterna.

Así que el Decreto Apostólico no prohíbe las transfusiones de sangre ya que la sangre que se utiliza en la medicina para este efecto, no es obtenida mediante el sacrificio de alguien sea persona o animal, sino que se obtiene de donaciones voluntarias.

No es lo mismo sacrificar que donar, porque quien dona una parte de su sangre para salvar a otra, no muere. En cambio en la Ley dada a Noé lo que se prohibía era el comer la sangre de los animales que intencionalmente se sacrificaban para alimento.

La sangre transfundida sirve como nutriente o como alimento pero eso carece de relevancia ya que dicha sangre obtenida no es mediante el sacrificio de la persona que lo dona.

La sangre representa lo sagrado que es la vida y eso jamás se pierde con una transfusión ni se le da un trato irrespetuoso por lo tanto, para el caso de transfusión de sangre entre los humanos, las Escrituras no lo prohíben y el querer basar la prohibición a través del decreto apostólico no tiene fundamento bíblico ya que el mismo está basado en la Ley dada a Noé y no en la Ley dada a Moisés. No es honrado mezclar dichas leyes para confundir a los cristianos sobre este asunto, cuando claramente las Escrituras instan al cristiano a dar su vida por sus amigos y en nuestros timpos, una de esas formas, es el donar su sangre para salvar otras vidas sin que el cristiano pierda la suya.

Desde luego que cada situación es particular, ya que en caso de transfusión se deben tomar en cuentas muchas situaciones de riesgo como las infecciones del SIDA o de la hepatitis, o cualquier otra enfermedad. Pero muchos hospitales tienen un banco de sangre el cual se supone, está libre de estas enfermedades.

¡Cuántas personas han muerto por puntos de vista equivocado que promueven las doctrinas de error en cuanto a las transfusión sanguinea!

¡Cuántas personas más promueven y promoverán estas doctrinas erróneas que no les permiten defenderse, en especial a los niños o jóvenes que no han alcanzado la mayoría de edad y están bajo la tutela de sus padres!

Ante la cerrazón, poco se puede hacer.

¿Por qué aferrarse a una sola interpretación negativa, enajenada en cuanto a la transfusión, cuando se ve que existen otras que también demuestran que no se ofende al Soberano del Universo?

Respetuosamente

GOYIM



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